¿A quiénes involucra?

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LA DEMANDA CON CAPACIDADES RESTRINGIDAS

LA DEMANDA CON CAPACIDADES RESTRINGIDAS

Uno de los objetivos del último quinquenio del siglo XX es la inclusión social y productiva de personas con capacidades restringidas. En 1991 la Organización Mundial de Turismo -OMT- plantea en su documento ”Para un turismo accesible a los minusválidos en los años 90” que en todas las naciones existe una considerable proporción de personas con capacidades restringidas -PCR-, concepto que apunta a las posibilidades "de hacer" de las personas , que están en gran parte impedidas de disfrutar de las posibilidades que se ofrecen hoy en materia de turismo, sobre todo cuando las instalaciones están generalmente concebidas para ser utilizadas por personas “ideales”.

Actualmente, las personas con capacidades restringidas se incorporan cada vez más a las actividades sociales, económicas y culturales en igualdad de condiciones con el resto de la comunidad. Esto implica el deseo y el derecho de toda persona de disfrutar individual o colectivamente de las distintas actividades integrado al conjunto de la población.

Tradicionalmente encontramos dos conceptos: discapacidad y minusvalía, muchas veces utilizados como sinónimos, que marginan consciente o inconscientemente a un grupo numeroso de personas. En primer lugar se presenta la necesidad de diferenciar las capacidades/discapacidades y las valías/minusvalías a fin de comprender esta problemática social que nos involucra a todos y no como se cree generalmente solo a un grupo reducido de personas.

Las capacidades son cuestiones propias del individuo. Hay distintos tipos de discapacidad: motrices, sensoriales (visuales y auditivos), mentales, etc; por lo que la capacidad es un problema propio del sujeto medido desde una teoría social que define quien es capaz y quien es menos capaz.

En cambio la "valía" es la relación entre la capacidad de uno y el medio físico que lo rodea. El término "minusválido" implica una capacidad restringida con el medio y allí nos ubicamos todos aquellos que no conforman el modelo "adulto joven de sexo masculino" que fue tomado para el diseño de la ciudad. Así el niño no puede utilizar ni transitar la ciudad sin el cuidado de sus mayores, el segmento de la tercera edad, carece del equipamiento urbano para sus necesidades de libre desplazamiento, junto a aquellos que tienen restricciones motoras, visuales, auditivas y mentales -que de acuerdo a la Organización Mundial de la salud son casi 1000 millones de la población mundial-. Se suman a ellos sus parientes directos, etc. y los discapacitados transitorios (personas embarazadas, accidentadas, discapacitados viscerales, etc.); así podemos continuar sumando personas que según las estadísticas afectan en total al 40% de la población mundial.

 Dice Clotilde Amengual: "...La vinculación entre la accesibilidad y el turismo es reciente y su actual significación sólo registra decenios y el turismo para todos que planea, diseña y desarrolla actividades para el ocio y el tiempo libre de manera que puedan disfrutarlo todas y cada uno de los individuos, no se debe concebir como un turismo para grupos de personas con capacidades diferenciales”.

 La población de cualquier grupo social encuentra diversos factores que obstaculizan o impiden la movilidad y la comunicación en su medio. El origen de las exclusiones pueden estar motivadas por:

  • Personas con discapacidad (sensoriales, motorices, mentales, viscerales y/o patológicos) y casos asociados;
  • Factores cronológicos (adultos mayores, niños y niñas menores de seis años);
  • Factores antropométricos (gigantismo, enanismo y obesidad);
  • Circunstancias transitorias (el embarazo, llevar niños pequeños en los brazos, en cochecito o bultos pesados, accidentes sin secuela posterior, la convalecencia, etc.).

 Este grupo se lo denominará con la expresión personas con movilidad y comunicación reducidas (PMCRs), y para el cual se analizarán los impedimentos físicos se presentan en el entorno material, que se denominarán barreras físicas y que originan procesos de desventaja y desigualdad.

Imagen de adorno

 Los grupos anteriormente mencionados suponen un enorme potencial turístico que se debe tener en cuenta, ya que de no ser así se dejaría de lado a un importante número de la población, que la industria turística desconoce o no lo tiene en consideración en numerosas ocasiones.

La discapacidad se transforma en minusvalía cuando los componentes sociales y físicos actúan negativamente sobre la persona y en comunidades que han mantenido durante centurias conductas de discriminación, marginación, compasión, ocultamiento, prejuicio y mitificación que aún siguen influyendo fuertemente en las relaciones entre las personas con y sin discapacidad...".

En conclusión, podemos decir que por un lado las capacidades o discapacidades son temas médicos, y por el otro las valías o minusvalías son temas de todos porque todos somos minusválidos en algún momento de nuestra vida. A título de ejemplo de esta afirmación podemos decir que un niño es minusválido cuando no alcanza a accionar el disco de un teléfono público, una mujer embarazada o un anciano que no puede acceder a un edificio por distintos impedimentos (una escalera, una puerta giratoria, etc.), una persona enyesada que no encuentra un banco por falta de equipamiento urbano en los espacios públicos y ni hablar de los discapacitados motrices en silla de rueda, los disminuidos visuales o auditivos considerados individualmente o con su grupo familiar.

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FUENTE: TURISMO ACCESIBLE: Sistema integral de información para implementar un turismo para todos
hhttp://turismoaccesible.seguridadturistica.org
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