Legislación y Jurisprudencia

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En los inicios del nacimiento de la humanidad, donde lejos de poder hablarse de una “sociedad constituida” primaba la ley de la supervivencia del más fuerte, las personas con discapacidad sin dudas observaban un sombrío porvenir, la conservación de la vida de aquellos seres humanos muchas veces estaba supeditada a actos de piedad.

En un estado más evolucionado del hombre, el abordaje de la discapacidad comenzó a tener un tratamiento más específico por parte de la sociedad. Según fuera la forma de concebir la discapacidad, distintas serían las respuestas brindadas a los requerimientos de estos grupos de personas. Ello es lo que se conoce como “modelos de estados”, es decir, las formas de encarar y dar soluciones a la problemática de la discapacidad por parte de la sociedad.

Así, se concibieron 3 tipos de modelos a lo largo de la historia: El que incluía a las personas con discapacidad exclusivamente en el sistema de SALUD, en una etapa posterior: El Asistencialismo, y a partir del 2006 aproximadamente, dentro de los DERECHOS HUMANOS, ya que se reconoce a la persona con discapacidad, su “Personalidad”….y ser Sujeto Pleno de Derecho, es así, que a partir de la Convención Internacional de los derechos de las personas con discapacidad, se torna un giro total, hacia la persona, tratándola como Sujeto y no como “Objeto” de derecho.

Las Legislaciones, tanto nacionales, provinciales y municipales, inician su periodo de reformas adecuándose a los nuevos paradigmas, y los dictados de las nuevas normas jurídicas, son acordes a dicha convención, ajustándose a la Constitución Nacional y demás Tratados Internacionales.

Se legisla en materia de discapacidad, sobre salud, prevención, prestaciones y coberturas integrales, inclusión familiar, educativa, laboral y social, y se establece como una de las directrices fundamentales, así como cualquier otra persona sin discapacidad, que las mismas tienen derecho a la ACCESIBILIDAD en sentido amplio, o sea, eliminación de barreras arquitectónicas, de transporte, acceso a la justicia, a la cultura, a los deportes, al turismo y demás actividades de ocio.

A la vez, establecer los llamados “sistemas de apoyo” o “ayudas tecnicas” para llevar a cabo todos estos derechos, en virtud de lo establecido en el mismo preámbulo de dicha Convención donde los Estados Partes reconocen que la discapacidad  “es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás” por lo que, entre otras cosas se comprometen a “promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, y el respeto de su dignidad inherente.”

Es así, que el Turismo es un derecho mas, plenamente reconocido, el mismo tiene que ser accesible en virtud de estas normativas, y por el solo hecho de que todas las personas necesitan del esparcimiento, viajar, conocer y visitar los lugares,  mediante recorridos accesibles y creando “redes” de turismo accesible, a efectos de lograr la tan ansiada INCLUSIÓN SOCIAL.

 

Fuente: Dr. Carlos Fiori